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Jóvenes, formación y empleo en España
di Micaela Sánchez Martín   
DOI: 10.12897/01.00132

El desempleo en España experimenta con mayor crudeza que otros países los efectos negativos de la difícil situación económica,

especialmente en la población juvenil, que presenta altas tasas de desempleo, afecta a todos los niveles de educación, es persistente en el tiempo, tiende a producir paro de larga duración y genera un mayor riesgo de exclusión social. En una encuesta realizada por el Observatorio de la Juventud en España (2012) los jóvenes manifiestan que el paro es el principal problema que tienen (72,1%) y el que más afecta a los propios encuestados (47%).

El desempleo y la precariedad laboral que vive la juventud española tiene graves consecuencias en su situación presente y futura, limita el crecimiento potencial de la economía, y lo más importante de todo implica grandes y graves costes sociales bien conocidos: dificultades y demoras para la emancipación, retrasos en la edad de matrimonio y en la de entrada en la maternidad, imposibilidad de adquirir viviendas por inseguridad en el empleo e incapacidad de acceder al crédito financiero. Esta situación genera cicatrices en el terreno material y personal y supone no solo un coste social y económico inmediato sino un problema importante lanzado hacia el futuro. Creciendo así la desconfianza y la desmotivación y minando importantes valores como el esfuerzo, el afán de superación, la responsabilidad, etc., que deben constituir la base del desarrollo de las personas. Según algunos autores, estamos ante la primera generación que cree que vivirá peor que sus padres. Esta situación se agrava cuando nos referimos a jóvenes con mayor riesgo de exclusión, como son aquellos que poseen un nivel educativo más bajo, las mujeres, las personas discapacitadas y los migrantes, pues estos además se encuentran al final de la cola.

En este contexto se convierte en necesario promover y mejorar la educación para todos y especialmente para los jóvenes ya que la educación facilita el acceso a más empleos mejor remunerados, correlaciona con mejor salud e incrementa la esperanza de vida, demás de otras innumerables ventajas. Sin embargo, con bastante frecuencia se señala que la educación solo cobra sentido cuando promueve el crecimiento económico, el empleo y la productividad, olvidando que la educación no encuentra su único fundamente en la preparación para el empleo productivo. El derecho a la salud y la educación, íntimamente unidos, no se encuentran siempre ligados a la capacidad de producir bienes y servicios o de encontrar empleo. En este sentido cada vez cobran más fuerza voces que abogan por la necesidad de adoptar un nuevo enfoque global que resitúe el valor de lo humano como eje central en las actividades económicas.  Promover el empleo entre los jóvenes es considerada la medida más importante para asegurar el desarrollo del país en el más amplio sentido de la palabra.

 

Unemployment in Spain is experiencing more harshly than other countries the negative effects of the adverse economic situation , especially in the young population , which has high unemployment rates , affecting all levels of education, persistent over time, tends to produce LTU and creates a greater risk of social exclusion. In a survey conducted by the Youth Observatory in Spain (2012) state that youth unemployment is the main problem we have (72.1% ) and the most affecting respondents themselves (47%).

Unemployment and job insecurity experienced by the Spanish youth has serious consequences for their present and future situation, limits the growth potential of the economy, and most importantly, involves large and serious social costs well known: difficulties and delays for emancipation , late age of marriage and motherhood input, inability to purchase homes by job insecurity and inability to access credit. This creates scars on the material and personal field and involves not only the immediate social and economic cost but launched a major problem for the future. And growing distrust and demotivation and undermining important values ​​such as effort, the spirit of achievement, responsibility, etc., which should form the basis of development of people. According to some authors, this is the first generation that believes he will live worse than their parents. This situation is aggravated when we refer to young people most at risk of exclusion, such as those with a lower education level, women, disabled people and migrants, as these also are at the end of the tail.

In this context it becomes necessary to promote and improve education for all and especially for young people since education facilitates access to more higher-paying jobs, correlates with better health and increased life expectancy, others in other countless advantages. However, quite often it stated that education only makes sense when promoting economic growth, employment and productivity, forgetting that education is their only grounded in preparation for productive employment. The right to health and education, closely linked, are not always linked to the ability to produce goods and services or employment. In this sense it is becoming stronger charge voices advocating the need for a new global approach that Reposition the value of humanity as central in economic activities. Promote employment among young people is considered the most important measure to ensure the country's development in the broadest sense of the word.

 

1. Introducción

 

La crisis económica iniciada en el año 2007 y la débil situación de la recuperación mundial ha afectado al empleo juvenil hasta abocarlo a una situación crítica cuyas soluciones son difíciles de encontrar y todavía más lentas de poner en práctica, como revela  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe, Perspectivas laborales y sociales en el mundo: Tendencias en 2015, las perspectivas laborales a nivel mundial empeorarán durante los próximos cinco años. En 2014 más de 201 millones de personas estaban desempleadas. Además se prevé que el desempleo mundial aumente en tres millones de personas en 2015 y en ocho millones durante los siguientes cuatro años. En 2014, cerca de 74 millones de personas jóvenes de entre 15 y 24 años buscaban trabajo, por lo que la tasa de desempleo juvenil casi triplica la de los adultos. Este aumento del desempleo de los jóvenes es común a todas las regiones y prevalece a pesar de la mejora del nivel de educación, lo que provoca el malestar social.

A nivel global, la OIT advierte de que las perspectivas laborales en el mundo empeorarán durante los próximos cinco años, hasta el punto de que el paro aumentará en tres millones de personas en 2015 y en ocho millones entre 2016 y 2019, lo que situará el total de desempleados en el mundo en unos 212 millones en 2019, frente a los 201 millones que había en 2014.

En la UE hay en 2014 más de 24 millones de desempleados. España se mantiene como la segunda economía de la Unión Europea (UE) con mayor porcentaje de paro en relación a su fuerza laboral (23,7%), sólo superada por Grecia (25,8%). En todos los países de la UE las tasas de desempleo juvenil son generalmente mucho más elevadas que las tasas de desempleo para el conjunto de la población. A lo largo de la última década, la tasa del desempleo de los jóvenes de entre 15 y 24 años de la UE ha duplicado la tasa de la población total. Los efectos de la crisis sobre los jóvenes han sido muy importantes en toda Europa y de manera superlativa en España. Los últimos datos aportados por INJUVE del primer trimestre de 2015 muestran que el paro registrado en el mes de abril ha descendido en 8.521 jóvenes y se ha producido un descenso interanual del 8,17%, con un ligero predominio de los varones sobre las mujeres. Como podemos observar aunque la relación entre el paro juvenil y el del conjunto de la población activa no ha empeorado excesivamente a lo largo de este tiempo, en España el desempleo juvenil ya duplicaba al desempleo total antes la crisis, lo cual pone de relieve que la economía española arrastra esta problemática desde hace treinta años.

La virulencia de los efectos de la crisis y el desempleo sobre los trabajadores jóvenes son similares en todos los países de la UE, pero en España casi todos ellos se ven incrementados por las deficiencias que el mercado laboral arrastraba desde mucho antes de la entrada en la crisis. Por lo que si no se toman las medidas oportunas no se vislumbra un futuro muy halagüeño para la juventud española en la próxima década. La espera de los jóvenes por un trabajo adecuado a sus intereses y a su cualificación se alarga en el tiempo, lo que les empuja a entrar en mercados de trabajo informal, con sueldos bajos y condiciones de precariedad que ralentiza su progresión y en muchos casos les aleja de sus itinerarios profesionales. La secuela de frustración, subempleo y descualificación causa un daño inmediato y crea lastres hacia el futuro (Pérez-Camarero, 2013). El paro entre los jóvenes ha aumentado hasta convertirse en una verdadera epidemia que amenaza el crecimiento económico y la estabilidad social de las próximas décadas en decenas de países. Ante este panorama, la mentalidad de los jóvenes se tambalea, después de que se les ha repetido hasta la saciedad que la educación es el camino hacia una vida más próspera. Ahora comprueban que sus títulos no funcionan como antídoto contra un mercado laboral sombrío, y es el momento de hacer algo (Fundación Novia Salcedo, 2013).

En la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) las tasas de empleo temporal se han visto incrementadas a lo largo de la presente crisis. España es de los pocos países en los que este porcentaje de empleo temporal ha disminuido debido a la pérdida de empleos de este tipo, especialmente entre los jóvenes de menos de 30 años, en los que se concentra una parte importante de la pérdida de empleo (Pérez-Camarero, 2013). Los empleos seguros, que fueron habituales para generaciones anteriores en las economías avanzadas, resultan casi impensables para la juventud actual. El empleo informal sigue estando muy extendido entre los jóvenes, y la transición al trabajo decente y digno es muy lenta y complicada (Fundación Novia Salcedo, 2013).

Peiró, Rocabert y Gómez (2010) tras el análisis de los resultados de diversos trabajos respecto a las ventajas de los contratos permanentes en relación a los temporales, afirman que no son tan concluyentes respecto a la asunción de que los trabajos temporales son significativamente más desfavorables para el trabajador. Por lo que ya se trate de contratos temporales o contratos permanentes, lo más importante es cuidar los factores que están en la base del bienestar psicológico y la satisfacción personal de los trabajadores, tales como el sentimiento de violación del contrato psicológico, la percepción de un bajo cumplimiento de las promesas y compromisos adquiridos por las organizaciones, la ausencia de apoyo de supervisores y dirigentes y la alta carga laboral.

A pesar de la situación por la que atraviesan los jóvenes españoles en estos momentos los resultados que presenta el Instituto de la Juventud (INJUVE, 2012), en su informe sobre la salud de las personas jóvenes y los condicionantes que influyen en su estado de bienestar físico y psicológico ( pues estos componentes interactúan de forma directa con las posibilidades de mejora en el bienestar social), la juventud española dice sentirse bastante feliz en términos generales, por encima del nivel manifestado por sus coetáneos europeos. El nivel de felicidad subjetiva es superior entre quienes cuentan con más apoyo social o personas cercanas con quienes compartir sus asuntos íntimos y personales, así como entre  quienes participan en actividades sociales. La percepción positiva del estado de salud subjetivo ha crecido desde 2009 y es muy alta entre los jóvenes.

 

2. Factores que favorecen el desempleo juvenil

 

El Gobierno de España (2013) en el Programa nacional de Reformas identifica la existencia de un conjunto de debilidades estructurales que influyen directamente en el paro juvenil, tales como:

 

1. La elevada tasa de abandono escolar temprano, que dobla los valores de la UE.

2. La marcada polaridad del mercado de trabajo juvenil, caracterizada por:

- Un porcentaje más elevado de jóvenes respecto a otros países europeos con un nivel de formación bajo y con una tasa de paro que duplica la media europea.

- Un porcentaje más elevado de jóvenes respecto a otros países europeos altamente cualificados que están subempleados o padecen una tasa de paro muy superior a la media europea.

3. El escaso peso relativo de la Formación Profesional de grado medio, lo que supone una inadaptación a la estructura de las cualificaciones que necesita la economía.

4. La alta incidencia de la temporalidad y del trabajo a tiempo parcial no deseado.

5. El difícil acceso al mercado laboral de las personas en riesgo de exclusión social.

6. El educido espíritu empresarial y la escasa iniciativa emprendedora.

 

La inadecuación entre educación y mercado de trabajo genera básicamente dos consecuencias: una insuficiente o deficiente formación para el trabajo (desajuste de las competencias) y una sobrecualificacion en los jóvenes. Esta sobrecualificación de los jóvenes tiene a su vez otro resultado: el infraempleo.  Todo ello redundará, como veremos a continuación, en la desmotivación de un sector cualificado de la juventud, una parte del cual buscará el retorno a su inversión educativa fuera de nuestras fronteras (Pérez-Camarero, 2013). A lo cual hay que sumarle el fracaso escolar

En 2008, las estadísticas nos situaban al frente de la sobrecualificación en Europa, con una tasa de del 31% frente a una media del 19% en la UE. Lo cual no significa que nuestra población esté sobradamente preparada para el puesto que desempeña. El problema en nuestro país es más de sobreeducacion que de sobrecualificacion., se puede tener sobreeducacion y carecer de las capacidades adecuadas para el trabajo que se realiza. Es aceptado por todos que una población con mayor educación proporciona beneficios a toda la sociedad, y la sociedad a su vez debe reportar el retorno económico correspondiente en forma de más salud, más productividad, mejores salarios y finalmente más contribución en forma de impuestos al desarrollo social y económico de la comunidad. Sin embargo este modelo es ineficiente cuando el mercado laboral no es capaz de atender la demanda de puestos de trabajo cualificados. El sistema productivo Español está todavía compuesto en gran medida por ocupaciones de baja cualificación, y el mercado laboral correspondiente no está a la altura de una demanda de puestos de trabajo de alto nivel de exigencia académica, como demuestra el hecho de que en la última década se hayan incorporado a nuestra población casi cinco millones de extranjeros, de los cuales ahora uno se encuentra también en desempleo. Esta situación dice bastante sobre un cierto divorcio entre nuestro sistema productivo y educativo y el desajuste de competencias.

Por otra parte, tampoco los datos de fracaso y abandono escolar son optimistas. España fue en 2010 el tercer país de la UE con mayor tasa de abandono escolar temprano entre sus jóvenes de entre 18 y 24 años. En España un 28,4% de los alumnos no obtienen el título de Graduado en ESO, cifra que duplica la media de la Unión Europea. Aunque la participación de los jóvenes españoles de 15 a 29 años en la educación se encuentra ahora al mismo nivel que el conjunto de la UE, las tasas de población joven que supera los niveles de enseñanza secundaria son sensiblemente inferiores a los de otros países. En España, cuatro de cada diez jóvenes de 20 a 24 años no han conseguido superar este nivel de estudios.

Pérez-Camarero (2013) señala que no podemos referirnos al fracaso escolar como si de un fenómeno atmosférico inevitable se tratase. Es un proceso, no de un suceso, pero ha de ser el objetivo de la comunidad educativo, de toda la sociedad y de sus instituciones. El desarrollo de las competencias clave desde los primeros años de la infancia es fundamental dentro del marco de estrategias nacionales de educación y aprendizaje a lo largo de toda la vida. Por lo que es urgente e ineludible  reforzar los vínculos entre la educación y las necesidades del mercado laboral, mediante servicios de orientación profesional eficaces y mediante el establecimiento de relaciones más estrechas entre los centros de enseñanza y el mundo del trabajo.

Los datos presentados en el informe el INJUVE (2012) apuntan a un empeoramiento de la situación económica y laboral de los jóvenes, aunque el estudio también permite vislumbrar algunos indicios de cambio no necesariamente negativos como el aumento de la movilidad geográfica y laboral de los jóvenes, el ligero aumento del emprendimiento entre los jóvenes, el descenso del abandono escolar y el aumento del número de graduados universitarios y en formación profesional.

 

3. Conclusiones

 

Es necesario hacer frente con convicción a la persistente vulnerabilidad social a la que están sometidos los jóvenes fruto de la frágil recuperación laboral, principalmente del elevado desempleo, del desempleo de larga duración y del abandono del mercado de trabajo, sobre todo entre los colectivos con mayor riesgo de exclusión social (mujeres, inmigrantes y discapacitados). Para ello es preciso emprender reformas inclusivas en el mercado de trabajo con objeto de apoyar la participación, promover la calidad del empleo y actualizar las cualificaciones. Así como reorientar los sistemas crediticios para apoyar la economía real, y en particular a las pequeñas empresas en aras del fomento de la cultura emprendedora y del autoempleo.

Atendiendo a la actual situación del desempleo juvenil, la  Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven en España 2013 2016 se han diseñando una serie de medidas estratégicas para hacer frente a los diferentes desequilibrios identificados, priorizando, en primer lugar, la necesaria inserción de los jóvenes en el mercado laboral, en segundo lugar, la mejora de la empleabilidad y, en tercer lugar, el fomento del espíritu emprendedor. Entre ellas destacan las encaminadas a adecuar la educación y la formación que reciben los jóvenes a las necesidades reales del mercado laboral y las relacionadas con la mejora de la orientación, el acompañamiento y la información que reciben los jóvenes a la hora de buscar un empleo, así como otras medidas para incentivar la contratación, favorecer la flexibilidad y la igualdad de oportunidades en el acceso al mercado de trabajo.

Los jóvenes representan un colectivo de especial dificultad de inserción, excluidos socialmente no por el mero hecho de estar desempleados sino por carecer de expectativas de futuro. Potenciar las creación de nuevos yacimientos de empleo se contempla como una de las políticas activas más destacadas en la creación de empleo y una de las mayores opciones para la empleabilidad de este colectivo (Buendía, Expósito y Sánchez-Martín, 2012). Por lo que el fomento de la cultura emprendedora y el autoempleo debe presentarse como una opción profesional, siendo imprescindible la colaboración de las administraciones y agentes sociales y sobre todo de las instituciones sociales encargadas en la socialización primaria y secundaria (educación, familia, medios de comunicación, etc.), para proveer así de los instrumentos y las habilidades necesarias, de las actitudes y de una nueva cultura del autoempleo y empresarial más acorde con las necesidades de la sociedades actuales (Rubio, 2012).

 

Referencias bibliográficas

 

Buendía, L., Expósito, J. y Sánchez-Martín, M. (2012). Investigación evaluativa de programas de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito local. RIE. Revista de Investigación Educativa. 30(1), pp. 161-179.

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INJUVE (2012). Informe de la Juventud en España. Disponible en:  http://www.injuve.es/sites/default/files/2013/26/publicaciones/IJE2012_0.pdf (29/4/2015).

INJUVE (2015). Avance paro registrado en jóvenes de 16 a 24 años en abril de 2015. Disponible en: http://www.injuve.es/sites/default/files/2015/19/publicaciones/ParoRegistrado%202015-04%20(16-24a%C3%B1os%20Avance).pdf (29/4/2015).

Observatorio Juventud en España (2012). Sondeo de opinión y situación de la gente joven. Jóvenes y emprendimiento. Madrid: Instituto Andaluz de la Juventud. Disponible en:  http://www.injuve.es/sites/default/files/2014/07/publicaciones/JovenesyEmprendimiento.pdf (29/4/2015).

OIT (2015). Perspectivas laborales y sociales en el mundo: Tendencias en 2015. Disponible en: http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_337072.pdf (29/4/2015).

Perón, J. M., Rocabert, E. y Gómez, A. (2010). La flexibilidad y la precariedad de la inserción laboral de los jóvenes: El caso de jóvenes en situación de protección o reeducación de menores. En T. Izquierdo Rus (Coord.). Los nuevos retos del mercado laboral. Úbeda (Jaén): Amarantos.

Rubio Gil, A. (2012). Juventud, Emprendimiento y Desarrollo: Nuevos nichos de mercado y yacimientos de empleo. Monográfico Juventud y emprendimiento. Una oportunidad en tiempos de crisis. Revista de Estudios de Juventud, 99.